
ales como Santillana o Planeta en sus divisiones de literatura general en Ecuador, el vacío fue ocupado por las editoriales independientes.
Sellos como Catafixia, Turbina o Kuychi operan bajo un modelo de «resistencia cultural». Documentos de la industria señalan que el principal obstáculo es la estructura de costos:
Insumos: El papel es un bien importado, sujeto a las fluctuaciones del mercado internacional y aranceles que encarecen la impresión local.
Escala: Al tener tirajes cortos (muchas veces de solo 300 o 500 ejemplares), el costo unitario por libro se eleva, dificultando la competencia con libros importados masivamente.
«La industria editorial ecuatoriana no compite solo contra otros libros, compite contra el presupuesto de la canasta básica»,