El Rigor de la Preprensa.
La transición de un documento de texto a un objeto físico es el momento en que la literatura se encuentra con la industria. Muchos autores noveles subestiman esta fase, creyendo que el diseño termina en la pantalla; sin embargo, la preprensa es el filtro crítico que garantiza la fidelidad entre la visión del diseñador y el resultado de la máquina. No es un simple paso logístico de «enviar a imprimir», sino un riguroso protocolo de control de calidad que prepara el archivo digital para resistir las limitaciones físicas de las prensas de offset o digitales.

Uno de los errores más comunes es ignorar el modelo de color. Mientras que las pantallas operan en RGB (luz), las imprentas trabajan en CMYK (sustracción de color). Un archivo que no ha sido convertido y calibrado correctamente resultará en colores apagados o empastados en el papel. A esto se suma la exigencia de la resolución: para que una imagen no se vea «pixelada» en el papel, debe poseer un mínimo de 300 dpi (puntos por pulgada) al tamaño real de impresión. En la preprensa, se verifican estos parámetros junto con la gestión de fuentes; si una tipografía no está «incrustada» o convertida a curvas, el sistema de la imprenta podría reemplazarla por una genérica, arruinando la estética del libro y desplazando párrafos enteros.
El rigor técnico se extiende a la arquitectura de la página. Durante la preprensa, se definen las sangrías (bleeds), que son los márgenes de seguridad necesarios para que, cuando la guillotina corte el papel, no queden bordes blancos indeseados. También se calcula el medianil o «gutter», el espacio interior que compensa la curvatura del libro al ser encuadernado. Si este espacio se calcula mal, el texto quedará «atrapado» en el lomo, dificultando la lectura y restando profesionalismo a la obra.
Ignorar el rigor de la preprensa tiene un costo directo. Un archivo mal configurado puede detener una producción entera, generando retrasos de hasta 6 meses si se detectan errores una vez que las placas de impresión ya han sido grabadas. Para un autor o editorial independiente, esto no solo es una pérdida de tiempo, sino un golpe financiero devastador. Por ello, la preprensa debe ser vista como la póliza de seguro del libro: es la etapa que transforma un manuscrito en un activo cultural de alta calidad, listo para competir en las perchas nacionales e internacionales con excelencia técnica.
«En la preprensa no se corrigen faltas de ortografía, se corrigen faltas de viabilidad; es el proceso que asegura que el sueño del autor sea físicamente posible y comercialmente impecable.»