LA LEY DE LA ESCALA

El laberinto del precio unitario.

Para comprender por qué un libro producido en Ecuador puede llegar a costar el doble que uno importado, es necesario analizar la factura de la imprenta bajo una lente económica cruda. La Cámara Ecuatoriana del Libro (CEL) ha mantenido una postura firme respecto a la estructura de costos que asfixia a los editores locales, partiendo de una realidad geográfica crítica: Ecuador posee un 0% de producción nacional de papel celulosa de grado editorial, lo que obliga a la industria a importar el 100% de sus insumos de mercados volátiles como China, Finlandia y Brasil.

Esta dependencia absoluta ha generado que, en los últimos 24 meses, el costo de las resmas de papel y tintas especiales experimente un incremento promedio del 45%, una cifra que desestabiliza cualquier planificación financiera. Esta «tiranía del papel» no solo se debe al costo del material, sino a la asimetría arancelaria que la CEL ha denunciado sistemáticamente. Mientras que un libro terminado entra al país con beneficios de exención, los insumos para fabricarlo localmente están sujetos a una cadena de impuestos y fletes que provocan que el costo unitario de producción local sea hasta un 150% más alto que el de una importación masiva proveniente de países con industrias subsidiadas. Así, el editor nacional empieza su labor con una desventaja competitiva que convierte cada publicación en un desafío a la lógica del libre mercado.

«En Ecuador, el talento sobra pero el papel falta; publicar localmente se ha convertido en un acto de rebeldía contra un mercado que castiga la fabricación y premia la importación.»